El teatro y Arreola

29agosto, 2018

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Homenaje a Juan José Arreola

Señoras y señores, con su permiso / vamos a cerrar otra vez el paraíso…

J.J.Arreola

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En el marco de los festejos de los Cien años del nacimiento de Arreola, Biblioteca Los Mangos publica el sexto artículo sobre el inmortal artesano de la palabra. Además, aprovecha la ocasión para invitar a los lectores al Homenaje que se realizará en la Sala Central de la Biblioteca el 21 de septiembre a las 19:00 horas.

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Este artículo tiene la intención de destacar la importancia e influencia del teatro en toda la obra de Arreola y de resaltar algunos factores sobre sus dos piezas más importantes, para invitar a su lectura y para revalorizar su aporte a las letras mexicanas.

Aunque Juan José Arreola es reconocido fundamentalmente por su cuentística, también escribió obras de teatro. Podemos pensar que dos obras terminadas y una serie obras inconclusas no lo convierten en un gran dramaturgo, no obstante, innovó el teatro en el país. Además de que la calidad de sus dramas es destacable, la importancia de su amor a las tablas va más allá del legado, y la presencia de elementos teatrales es determinante en toda su escritura. Argumentemos…

Es sabido que Arreola estudió actuación en París, con Louis Jouvet, en la Comedie Francaise, donde participó en obras montadas por esta compañía, a lo largo de un año. 

Su formación de comediante influyó y determinó en gran medida su habilidad para la escritura. Con respecto al diálogo, en la entrevista que le realizó Eliana Albala, podemos leer:

E.A.: A propósito de estas frases, maestro … y recordando en general gran parte de su obra … creo que corresponde tal vez interrumpirlo para expresarle la gran admiraci6n que le tengo por su maravilloso sentido del diálogo…

J.J.A.: Recuerde usted que originalmente yo fui comediante. Lo primero que escribí en mi vida no fue un cuento, sino piececitas de teatro en un acto. Tuve el sentido del diálogo, y, en realidad, creo que lo he perdido porque este sentido me vino en la escena: no leyendo piezas de teatro, sino aprendiéndome papeles y piezas enteras de memoria; yo podía apuntar una comedia completa sin tener el libro en las manos porque me aprendía los papeles de todos …

No solo aprendió en la escena, realizó traducciones que lo conectaron con elementos técnicos y teóricos, por ejemplo, tradujo El arte teatral (1951) de Gastón Baty y de Chavance libro en el que se intenta sistematizar e integrar la totalidad de los elementos  teatrales.

Dirigió la compañía teatral Poesía en voz alta, patrocinada, en principio, por la Dirección de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México: 

“Arreola armó el primer programa, compuesto por las siguientes obras: la Égloga IV, de una de la Encina; La farsa de la casta Susana, de Diego Sánchez de Badajoz, y cuatro obras cortas de García Lorca (La doncella, el marinero y el estudiante; El paseo de Buster Keaton; Quimera y El niño y el gato). De esta selección –mezcla de lo más antiguo del teatro español con la vanguardia surrealista del teatro de Lorca- surgen las primeras características de Poesía en Voz Alta, establecidas por Arreola en el programa de presentación de esta primera puesta en escena: la primera intención era volver a los orígenes del teatro, quitándole cualquier tipo de artificio innecesario; es decir, llegar a la esencia del teatro, a la palabra hablada. Se sumaron también el goce lúdico, la introducción de elementos inesperados que rompían con la solemnidad y rigidez del teatro nacional, predominantemente realista durante esa década; se creó una escenografía y un vestuario poco usuales para la dramaturgia nacional y, con la participación de músicos, pintores y artistas se logró algo que –para muchos- significó el nacimiento del teatro experimental mexicano (que tuvo como único antecedente en México al Teatro Ulises, animado por Antonieta Rivas Mercado y por los Contemporáneos)”*

Además, el teatro es importante en la forma en la que Arreola concibe el mundo, como lo ha expresado en diferentes ocasiones. Baste como ejemplo considerar Tercera llamada, ¡tercera!, o empezamos sin usted, dónde podemos leer: “Todo puede suceder, porque el teatro, respetable público, es el espejo de la vida, como dijo don José Zorrilla”.  En esta Farsa de circo en un acto, se puede interpretar que todo, incluso el paraíso, es una gran farsa.

Arreola fue actor y director de teatro. Gran lector. Traductor.  Era, innegablemente, histriónico, se dice en torno a su figura que fue un actor dentro y fuera del escenario. La influencia del teatro se refleja en su forma de escribir.  Por lo tanto, es menester considerar esta faceta de gran importancia al momento de abordar y tratar de aprehender su obra.

Algunas observaciones sobre sus obras de teatro

Arreola nos legó dos piezas fundamentales: La hora de todos y Tercera llamada, ¡tercera!, o empezamos sin usted.  Al destacar algunos aspectos de las obras, podemos vislumbrar la complejidad en su construcción que da como resultado la complejidad de los sentidos que construye. Si valoramos un texto por las ideas que se objetivan en él, las obras de Arreola tienen que considerarse altas ya que nos llevan a reflexionar sobre la justicia, la idiosincrasia del ser humano, la razón de ser  y la forma en la que concebimos el mundo, entre otras. 

En los años en los que escribe Arreola,  el teatro en México era realista y naturalista. Su máximo exponente fue Héctor Mendoza. Arreola innovó fundamentalmente en la forma, y en la manera de abordar el contenido; el teatro conoció, gracias a él, elementos que nosotros hoy llamamos experimentales (meta-teatro, absurdo, expresionismo, surrealismo) y que Arreola sostuvo que ya estaban: “en el origen mismo del teatro occidental: el auto y el misterio hagiográfico sacramental, la farsa profana que prospera en la comedia del arte de Italia y en el paso español”. Agrega el maestro algunas tentativas modernas, entre las que coloca la obra de Lorca. Vale la pena ahondar, es en esta relación entre lo clásico y lo innovador, lamentablemente  excede el objeto de este artículo. 

En La hora de todos. Juguete cómico en un acto nos volvemos a encontrar con la originalidad de Arreola en la manera de servirse de cantidad de fuentes, contenidos y formas para crear una obra que desafía diferentes interpretaciones que van desde la encendida denuncia de la injusticia, hasta el planteamiento existencial, del ser humano y el sentido, incluso patetismo, de la vida. Recibió el Premio Festival Dramático del INBA en 1955.

El título nos resulta excelente cuando entendemos que la hora de todos es la muerte, Arreola toma el nombre de la sátira moral de Quevedo y nos hace pensar en la agudeza con la que Arreola leyó el siglo de oro español; más de una vez ha hecho hincapié en la lucidez de la prosa quevediana.   

Juguete cómico en un acto” además de darnos información sobre la estructura de la obra nos hace buscar la forma de lo cómico que encontramos en la ironía, en primer lugar, y en el sarcasmo, en segundo lugar. Pero roza también, por su tratamiento de abundantes elementos del absurdo y el uso del escarnio, el teatro de la crueldad.

El epígrafe “El hombre ese ya se ha instalado allí. Su nombre es Harras. Franz Kafka” Nos lleva al cuento de Kafka El Vecino. En este cuento, un narrador en primera persona cuenta la sensación que le produce la llegada de un vecino del que sospecha que lo espía y que sabe todo de él.  Lo singular de Arreola es que no toma la visión del lector que es ambigua (el personaje puede estar en lo cierto o puede ser simplemente un paranoico) sino que toma la visión del personaje y hace de Harras el personaje de La hora de todos que conoce la verdad y que interrogará al anti-héroe (también considerado héroe capitalista) demostrando que sabe todo de él, como si lo hubiera espiado.   

Arreola describe la última hora del magnate Harrison Fish. Esa hora es, simbólicamente, la hora del juicio final. Los espectadores son el público que presencian el espectáculo en donde aparece, en dos niveles de ficción, el escarnio: primero el realizado por la turba al inocente Joe “Tap Tap” Smith que es teatro narrado (a la manera del retablo de Maese Pedro; es sabido que el Juglar leyó con fervor el Quijote) y el que sufrirá Harrison Fish después de repasar su vida y sentir “asco”.

La obra termina con Harras leyendo la siguiente noticia:

La mañana del 28 de julio de 1945, un avión del ejército chocó contra el Empire State Building, a la altura del piso setenta, con un saldo de trece muertos y veinte heridos…

Este suceso real revelado al final, sitúa a la obra en un espacio y un tiempo concretos, brindando unidad aristotélica, elemento clásico, y a la vez, el hecho real constituye un majestuoso e innovador final sorprendente.   

Arreola se refirió a su obra como un auto sacramental “de repugnancia y muerte”, no obstante, como ya venimos advirtiendo, no nos vamos a encontrar con un género puro ya que agrega llamativos elementos del teatro experimental. Es notable el registro de los espectáculos públicos de que se sirve Arreola y, como en toda su obra,  es excelente la construcción de la tensión y el efecto, muy a la manera de Poe.

Mientras que La hora de todos fue conocida y premiada, Tercera llamada, ¡tercera!, o empezamos sin usted fue desconocida hasta 1971, año en que fue publicada y se rompió con la idea de que Arreola solo había escrito una obra de teatro. Se especula que fue escrita a finales de los 40 y principio de los 50.

Para abordar Tercera llamada, ¡tercera!, o empezamos sin usted hay que resaltar que la obra aparece en Palindroma (en la edición Obras. Juan José Arreola. Antología y prólogo de Saúl Yurkievich), abre con una de estas frases que pueden ser leídas al derecho y al revés: “Adán sé ave, Eva es nada” y cierra con. “…éres o no éres …seré o no seré… ¡He aquí el palindroma!”. Simplemente estos juegos de palabras nos muestran la atención que debemos poner en la interpretación de los múltiples sentidos de la obra: la universalidad (hay innumerables juegos entre el marido, Adán, y su mujer Blanca, Eva). La múltiples referencias, por ejemplo al famoso soliloquio de Hamlet que, en Arreola, sale del mundo filosófico y se instaura en la filosofía del lenguaje. Y todos los juegos de palabras que nos llevan a juegos de interpretaciones acerca del drama del ser.

El título Tercera llamada, ¡tercera!, o empezamos sin usted conlleva una provocación al espectador porque está articulado como una amenaza. El arte como provocación marca su presencia en esta obra, es válido recuperar las vanguardias y la idea de provocar al espectador aburguesado, con la intención de despertarlo a la realidad mostrando que el arte no es entretenimiento pasivo sino herramienta de transformación social.

El subtítulo de la obra, Farsa de circo en un acto, alude a la estructura: farsa, y al sentido de que todo, la vida misma, es una farsa. Alude a lo circense, elementos que aparecen difuminados a lo largo de la obra. Es una obra ampliamente experimental, incluso da muestra lo que Barhtes llamó la muerte del autor ya que en nota al pie nos dice, en otras palabras, que podemos hacer lo que queramos con la obra:

El autor autoriza y aprueba desde ahora todas las supresiones, añadidos y mejoras que se hagan a esta pieza. Permite morcillas a los actores que olviden el texto o se sientan inspirados. Y si alguien la vuelve a escribir por entero, y le pone música, aquí están anticipadas las gracias.

Nada más vamos a observar sobre esta obra: hay que leerla.

Apenas hemos realizado unos pocos comentarios respecto a elementos básicos del teatro: título, subtítulo, epígrafes, y tal vez algo más. Pero hemos brindado la clave principal para entender el teatro de Arreola: la potencia del uso de la palabra que juega con diferentes acepciones, conduce a diversos referentes, autoriza distintas interpretaciones literarias, filosóficas, religiosas y metafísicas.  Aunque se pueda decir mucho más acerca de estas obras,  nos quedamos, siempre, con la idea de inagotabilidad a la que nos ha acostumbrado Arreola.

Guardamos lo mejor para que lo descubra el lector o, por qué no, algún dramaturgo osado que se atreva a dar vida a estas obras. O cualquier institución que quiera homenajear al mago de la palabra y crear un grupo o compañía de teatro siguiendo el lineamiento que postulaba Arreola:  teatro rápido, fácil y económico.

*Obra de consulta: Diccionario de literatura mexicana. Siglo XX, coordinación de Armando Pereira. Colaboración de Claudia Albarrán, Juan Antonio Rosado, Angélica Tornero. (2ª ed. Corregida y aumentada. México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México / Instituto de Investigaciones Filológicas / Centro de Estudios Literarios / Ediciones Coyoacán [Filosofía y Cultura Contemporánea; 19], 2004).

Sábado 25 de agosto, Yamila Casella

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Celebración de las letras

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