Elena Garro: Teatro a la manera de Ale y Sofía

28marzo, 2019

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El descubrimiento de un mundo que existe encerrado en los libros, y que puede recrearse a voluntad, me reveló la posibilidad de vivir dentro de una realidad infinitamente más rica que la realidad cotidiana.

Elena Garro

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Sofía Y Ale se encuentran en la playa. Terminó la hora de educación física y en lo que vienen a recogerlas platican. 

Ale: –¿Leíste las obras de teatro?

Sofía: –Las de Elena Garro, casi las leo pero tuve que acompañar a mi mamá a la estética…

Ale: –La semana pasada vimos periodismo y ahora toca teatro. Ayer leí Un hogar sólido.

Sofía: –Qué nombre bostezante…

Ale: –Ya sé, pero no, nada que ver, ¿te espoileo?

Sofía: –Sí, igual no la voy a leer…

Ale: –¡La que va a ser actriz! ¿Cómo le vas a hacer si no lees?

Sofía: –Voy a tener un novio guapote que me lea… jejeje

Ale: –Bueno, primero en un cuarto chiquito se oyen voces de los actores, son: Clemente, Doña Gertrudis, Mamá Jesusita y dicen que oyen pasos, que alguien viene. Catita es la más vieja pero tiene cinco años y juega con los huesos de Clemente… Todo está muy raro, pero te vas enterando de accidentes que tuvieron y añoran otra vida, además hablan de cosas muy cotidianas, te leo esta parte que me encanta. Dice Mamá Jesusita que tiene ochenta años:

“—¡Catita! Ven acá y púleme la frente; quiero que brille como la estrella polar. Dichoso el tiempo en que yo corría por la casa como una centella, barriendo, sacudiendo el polvo que caía sobre el piano en engañosos torrentes de oro, para luego cuando ya cada cosa relucía como un cometa, romper el hielo de mis cubetas dejadas al sereno, y bañarme con el agua cuajada de estrellas de invierno. ¿Te acuerdas, Gertrudis? Eso era vivir; rodeada de mis niños tiesos y limpios como pizarrines.”

Sofía: –¿Están muertos?

Ale: –¡Espérate! Bueno, te dije que están esperando ¿y quién llega? Te leo:

“Gertrudis. —¡Clemente, Clemente, son los pies de Lidia! ¡Qué gusto, hijita, qué gusto que hayas muerto tan pronto! (Todos callan. Empieza el descenso de Lidia, suspendida con cuerdas. Viene tiesa, con un traje blanco, los brazos cruzados al pecho, los dedos en cruz, la cabeza inclinada y los ojos cernidos.)”

Sofía: –¡Están todos muertos!

Ale: –¡Que te esperes! Porque aparece la voz del discurso y todos escuchan arriba las palabras del entierro, entonces no te quedan dudas: están…

Sofía: –¡Están muertos!

Ale: –Sí. Y se pone bien buena porque te cuenta cómo es estar muerto. Todos están en la cripta familiar, pero cada muerto es todas las cosas, te leo un diálogo, para que entiendas:

Muni. —Sí, Lili, todavía no lo sabes, pero de pronto no necesitas casa, ni necesitas río. No nadaremos en el Mezcala: seremos el Mezcala.

Gertrudis. —A veces, tendrás mucho frío; y serás la nieve cayendo en una ciudad desconocida, sobre tejados grises y gorros rojos.

Catalina. —A mí lo que más me gusta es ser bombón en la boca de una niña, o cardillo, ¡para hacer llorar a los que leen cerca de una ventana!

Muni. —No te aflijas cuando tus ojos empiecen a desaparecer, porque entonces serás todos los ojos de los perros mirando pies absurdos.

Mamá Jesusita. —Ay, ojalá, y nunca te toque ser ojos ciegos de pez ciego en lo más profundo de los mares. No sabes la impresión terrible que tuve: era como ver y no ver.”

Sofía: –¡Pásamela que la voy a leer!

Ale: –Bueno, igual ya casi termina. Todos, en lo que esperan el juicio final, van siendo parte del aire que abre las ventanas, de la lluvia que cae sobre el agua… la centella que se hunde en el mar negro y la que se llama Lidia quiere ser: ¡Un hogar sólido!

Sofía: –¡El nombre de la obra!

Ale: –Sí, y te hace pensar que lo que deseas se consigue en la muerte…

Sofía: –Espérate, es mi mamá, que se va tardar un poquito.

Ale: –Resulta que el hogar sólido parece que termina siendo la muerte, te sorprende, ¡eh! Pues hagamos la tarea en lo que esperamos.

Sofía: –Va. Dime la primera.

Ale: –La maestra dijo que escribamos un párrafo en el que contáramos qué hizo Elena Garro desde que tuvo que abandonar el país hasta que empezó con el teatro…

Sofía: –Fácil, te leo:

Después de haber vivido de 1945 a 1953 en Estados Unidos, varios países europeos y Japón, al lado de su esposo Octavio Paz y de la hija de ambos: Helena Paz Garro, por fin, el 19 de julio de 1957, entró al mundo de las tablas. Paz, uno de los dirigentes de Poesía en Voz Alta, permitió que su cónyuge se diera a conocer como dramaturga –habían pasado veinte años de matrimonio y de represión intelectual para Elena.”

Ale: –Bien, copia, pega y envíamelo por whats. La otra es: Cómo es su debut y por qué.

Sofía: –Acá la tengo: “Dentro del cuarto programa de Poesía en Voz Alta se llevaron a escena tres de sus piezas teatrales: Andarse por las ramasLos pilares de doña Blanca (originalmente subtitulada La muralla) y Un hogar sólido. Las dos primeras abrían el evento, seguidas por una adaptación de varios trabajos de Quevedo (bajo el título de La vida airada), y lo cerraba Un hogar sólido.”

Ale: –¿Quién lo dice?

Sofía: –Patricia Rosas Lopátegui, era su biógrafa, ¿no?

Ale: –Sí. Pero falta decir en realidad cómo es su debut y por qué…

Sofía: –Espérate que no terminé:

“en el campo teatral, sus piezas sorprenden por su lenguaje poético desprovisto de toda retórica. La autora le da un nuevo giro a la dramaturgia a través del elemento fantástico inesperado que rompe con la realidad mecanizada y superficial al insertar la magia y la atemporalidad de lo ilusorio para liquidar el espacio y el tiempo realistas de los viejos moldes teatrales; sin olvidar que la tradición dramática griega y el universo de los antiguos mexicanos se renuevan en sus obras. Como dice José Emilio Pacheco, «Elena Garro no desdeña la tradición, sino que la redescubre, la actualiza»”.

Ale: –Esto que encontré está muy bueno, como que me robaron las palabras. Oye, habla de las seis obras de teatro que se publicaron:

“De las seis, Un hogar sólido es quizá la más perfecta, la más hermosa. Aquí, la muerte mexicana como la vio Posada. Más allá de su final terrestre, los seres están vivos, despiertos en la noche de sus recuerdos y de su risa. Por muchos caminos, Un hogar sólido viene a ser el espejo de la familia mexicana.”

Sofía: –Nos vamos a sacar diez. La otra: investigar sobre la recepción de la obra.

Ale:Lo tengo:

“Para Unger, Poesía en Voz Alta alentó algunos esfuerzos dramáticos entre sus participantes, pero solo produjo una dramaturga importante, ahora reconocida internacionalmente: Elena Garro, quien escribió una docena de obras.”

Sofía: Pásamelo

Ale:Me quedé sin datos

Sofía: Oye, Ale:

“En realidad he escrito teatro por compensación, ya que mis verdaderos deseos fueron los de hacer teatro desde la escena. Es decir, ser actriz, apuntadora, tramoyista, bailarina o aun acomodadora.”

Ale:– Es un poco triste…

Sofía: Escucha esto:

“Mi paso por la Universidad de México fue una continua presencia del teatro español, que para mí sigue siendo el teatro superior. Para aproximarme a estos escritores, creadores de la fantasía que más entiendo, me incorporé al grupo de teatro que dirigía Julio Bracho en la universidad. Mi trabajo fue el de coreógrafa; había estudiado baile clásico, convencida de que la debilidad de mi voz no me permitiría ser actriz. Pero lo importante era estar en el teatro. Un matrimonio temprano me impidió, con decisión férrea, la cercanía de las tablas. Pasaron los años y comprendí que el paraíso del teatro se había alejado de mí para siempre. Entonces decidí aproximarme a él escribiéndolo. La convicción de que el teatro que escribo no solo palidece sino que desaparece junto al teatro que admiro me ha hecho perder el entusiasmo para continuar escribiendo. Creo que ser lectora de teatro, como lo he sido tantos años, es más grato que tratar de seguir escribiendo un teatro que sé que no podré escribir nunca.”

Sofía: –¡La amo!

Ale: –¿Me pasas datos?

Sofía: –Ya acabamos, de mi casa te envío… ¿nos vamos a nadar?

Ale: –No traigo traje.

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Celebración de las letras

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