La hora de Arreola Conferencia dentro del teatro

7noviembre, 2018

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Conferencia dentro del teatro[/fusion_title][fusion_text columns=”” column_min_width=”” column_spacing=”” rule_style=”default” rule_size=”” rule_color=”” class=”” id=””]

¿Quieres ser hombre? ¿Asumes en la manzana todos los gérmenes del todo? ¿La posibilidad de la conciencia? Tú decídelo.

J.J.A.

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Personajes:

  • Micrófono
  • Mujer-Eva
  • Hombre-Adán
  • Directora
  • Conferencista
  • Arreola
  • Anunciante uno: Baby H.P
  • Anunciante dos: Alarma para el año 2000
  • Replicardor uno
  • Replicador dos
  • Replicador tres
  • Mujer herida
  • Juan Tepano
  • Médico

Abre a:

(Anfiteatro. Las sillas dispuestas en semicírculo. En el centro una estatua está sentada, congelada, como leyendo, con el codo apoyado en una mesa)

Micrófono: ¡ Tercera llamada ¡tercera!  o empezamos sin usted!

Entran Mujer y Marido

Mujer: Te dije que te apures, mira, están a punto de empezar sin usted.

Marido: Qué lugar tan desagradable. ¡Mira, hay niños! Pero esta obra no es para niños. Qué irresponsabilidad. Me gustaba tanto cuando vivíamos en el paraíso… teníamos una casita tan linda, tú te divertías jugando a la comidita y yo le ponía nombre a las cosas…

Mujer: Muy linda, pero pesada para una sola mujer, ah, en esa época no había servidumbre.

Marido: ¡Qué haces, tú, niño, dame esa resortera! Niño: ¡venga acá esa resortera!

(El marido juguetea con la resortera y lanza piedras al aire.)

Micrófono: ¡ Tercera llamada ¡tercera!  o empezamos sin usted!

Mujer y Marido se sientan adelante, entre el público, acomodan sus sillas y hacen gestos para hacer callar a la gente (aunque esté callada).

Conferencista (en off):¿Quién fue Arreola? Recitador. Comediante. Un entusiasta del ajedrez, de los toros, del ciclismo, fue un pueblo del sur de Jalisco… Fabulista, Vendedor ambulante, periodista, actor, maestro, panadero, burócrata. Un escritor imprescindible.  Editor, traductor. Maestro, orientador. Conversador.

Creador de colecciones bibliográficas (Los Presentes, Breviarios del FCE, Libros y cuadernos del Unicornio, Nuestros clásicos de la UNAM), Artesano de la palabra. ¡Lo que ustedes quieran! Pudo haber nacido en cualquier lugar, y en cualquier tiempo, pero él, señoras y señores, nació en Zapotlán el grande. 

(mientras tanto, una sombra que representa la inspiración viste a Arreola: pone su capa, su peluca con rulos, su sombrero)

Conferencista: (la conferencista camina hacia adelante, poniéndose frente al público) Para entender la grandeza del maestro, sirva de muestra un relato que toma el nombre de un cuento de Esopo: Parturient Montes. La trama del relato original está contenida en forma de epígrafe como cita de Horacio… El personaje cuenta, en primera persona, que se difundió la noticia acerca de que él sabía una nueva versión del parto de los montes. Y de ahí en más, todos querían escuchar el parto de los montes de sus propios labios. Le pedían, le suplicaban e incluso lo amenazaban. Llegó el caso en que fue asaltado en plena calle por un grupo de resentidos…

(durante el relato una turba, los actores,  va rodeando al actor en actitud amenazante, le cierran el paso y todo el público tiene que ser el propio público del relato, le piden a gritos el cuento con ruidos guturales)

Arreola: (se sube a la mesa)  “En medio de terremotos y explosiones, con grandiosas señales de dolor, desarraigando los árboles y desgajando las rocas, se aproxima un gigante advenimiento. ¿Va a nacer un volcán? ¿Un río de fuego? ¿Se alzará en el horizonte una nueva y sumergida estrella? Señoras y señores: ¡Las montañas están de parto!”

(coreografía de  la turba mientras el actor hace ademanes y mímica, cuenta como un loco, hace pantomimas, tiene una laguna…)

Arreola : El estupor y la vergüenza ahogan mis palabras. Prosigo el discurso a base de pura pantomima, como un director frente a la orquesta enmudecida. Oigo que gritan por allí, animándome a llenar la laguna.

(todo lo que dice el micrófono, el actor  va representando)

Marido:¡Bravo!

Arreola: (con la entonación de que relata el instante presente) Instintivamente me llevo las manos a la cabeza y la aprieto con todas mis fuerzas, queriendo apresurar el fin del relato.

Yo conozco las reglas del juego, y en el fondo no me gusta defraudar a nadie con una salida de prestidigitador. Bruscamente me olvido de todo. Mi mente está en blanco. Realmente en trance y me busco por todas partes el desenlace, como un hombre que ha perdido la razón. Recorro mis bolsillos uno por uno y los dejo volteados, a la vista del público. Me quito el sombrero y lo arrojo inmediatamente, desechando la idea de sacar un conejo. Deshago el nudo de mi corbata y sigo adelante, profundizando en la camisa, hasta que mis manos se detienen con horror en los primeros botones del pantalón.

La tensión llega en este momento a su máximo.

En el último instante, mi sonrisa de alivio detiene a los que sin duda pensaban en lincharme. Aquí, bajo el brazo izquierdo, en el hueco de la axila, hay un leve calor de nido… Algo aquí se anima y se remueve… Suavemente, dejo caer el brazo a lo largo del cuerpo, con la mano encogida como una cuchara. Y el milagro se produce. Por el túnel de la manga desciende una tierna migaja de vida. Levanto el brazo y extiendo la palma triunfal.

(El actor da la Señal del aplauso. La ovación no se hace esperar. Muestra a todos el ratón. Mujer-Eva reclama el ratón . Se lo guarda amorosa en el seno)

Micrófono: Señoras y señores, he aquí nuestro homejane a Juan José Arreola. Si a usted, espectador, no le gusta el espectáculo, siéntase en la libertad de creer que está viendo otra cosa.

(Entra conferencista)

Conferencista:

Señoras, señores, vamos a homenajear a Juan José Arreola. Qué mejor forma puede haber de  demostrar admiración y respeto, que revisando los aspectos fundamentales de su obra. 

A lo largo de esta conferencia, nos estaremos refiriendo a la producción escrita y publicada más notable de Juan José Arreola. Es probable que nos preguntemos que tan grande fue, en verdad,  y qué aportó a las letras mexicanas. Aunque no ha alcanzado el reconocimiento amplio de Paz, Rulfo, Fuentes, debido a diversas circunstancias, en términos estéticos podemos señalar que está a la par de ellos. Escribió  Alatorre “es uno de los escritores imprescindibles de la literatura mexicana.” … es una “maravilla de rigor y de expresividad poética lo que lo convierte en uno de los mejores cuentistas contemporáneos.” Alatorre fue su amigo, sí. Fue su compañero de trabajo, sí. Pero también fue el hombre que corrigió el ensayo Las trampas de la fe, de Octavio Paz, y encontró más de cien errores que Paz corrigió inmediatamente, sin dudar de la sapiencia del filólogo.

Arreola ha sabido ganar el reconocimiento de sus colegas y de escritores posteriores. Octavio Paz ha dicho que los cuentos de Arreola son perfectos, idea que sostiene Avilés Fabila. Alfonso Reyes lo llamó, debido a su carácter autodidacta, “el ejemplo subversivo”. Emilio Pacheco expresó el orgullo que le dio haber sido su amanuense. Inés Arredondo lo prefirió a Rulfo. Juan Villoro dijo que era la persona a la que había que conocer para aprender a escribir cuentos.

En el ámbito internacional, Jorge Luis Borges lo definió con la palabra libertad: “Libertad de una ilimitada imaginación, regida por una lúcida inteligencia”. Cuenta Orso, el hijo de Arreola, que cuando Gabriel García Márquez presentó a Arreola a Fidel Castro le dijo: “Te presento a Juan José Arreola, el escritor que más me gusta, después de mí”. Fue admirado por Gabriela Mistral. Tenía un ejemplar de Veinte poemas de amor dedicado por Pablo Neruda.

Junto con sus escritos hay que resaltar la dedicación con la que se entregó a los talleres literarios en los cuales se formaron grandes escritores y la actividad editorial que realizó Arreola, él publicó los primeros trabajos del joven Carlos Fuentes, los de Fernando del Paso y muchos otros escritores. A la vez, hay que admirar su trabajo oral, tema que excede los objetivos de esta conferencia. Su actividad literaria se desarrolló en medio de las curiosidades a las que se entregaba con pasión, como el ajedrez, el ciclismo, los proyectos culturales.

Es justo notar que, con el paso del tiempo, su obra se aprecia con mayor interés. Vencidos y olvidados ciertos prejuicios, principalmente nacionalistas, que sostenían que Arreola se ocupaba mucho de los griegos y poco de los aztecas; vencidos también prejuicios acerca de su carácter “imitativo”, ya no se piensa en Arreola como en el Kafka mexicano o como el epílogo de Borges sino en un escritor que supo ser original bajo la más sincera y humilde admiración e influencia de sus escritores favoritos. A lo largo de este año, está siendo homenajeado en diferentes lugares del país y del extranjero.

I El artesano de la palabra

La obra de Arreola no es extensa, pero es sorprendentemente diversa. Da miedo intentar abordarla porque no se deja aprehender. Es celebrado por el uso del lenguaje exacto, de ahí que se hable de perfección al considerar que nada sobra y que nada falta en sus cuentos. La elección léxica, que incluye un trabajo muy dedicado en  la sonoridad, además de erudita, acepta diferentes acepciones, esconde  juegos de palabras, de referentes que autorizan otras lecturas y, en relación con la temática (también diversa) esas lecturas se pueden abordar desde diferentes perspectivas  como moral, teológica, religiosa, social que son, a su vez, complejizadas por el tono, fundamentlmente, irónico. 

Desde sus primeras publicaciones en diarios y revistas, cambia la relación conjugada de forma y contenido, con Arreola el contenido o sustancia se empieza a definir en mutua relación con la forma. Para Fabio Morabito:

Su principal aporte a la literatura fue estilístico. Cuando Arreola apareció se despreciaba la forma. Se creía que la literatura era únicamente sustancia y él demostró que la forma está relacionada con el contenido y que es lo que a su vez vuelve imprevisible el contenido

Arreola irrumpe en el mundo de las letras con cuentos que abordan los problemas del hombre moderno desde una perspectiva universal, no se va a interesar por las problemáticas del campo que aborda Rulfo, sino por problemas modernos como el consumismo. Cuenta René Avilés Fabila que Arreola cambió por completo la perspectiva de la escritura porque renovó el modelo, pasó del campo a la ciudad, abrió el camino por el que luego transitaría, por ejemplo, la novela moderna de Carlos Fuentes.

En 1949 Arreola publica Varia Invención.  En la contraportada de la edición de 2016 podemos leer: “su obra prima tiene valor de pequeño oasis dentro de una zona particularmente desértica de la literatura mexicana que abarca esa década. Quien revise los libros publicados entonces, comprenderá sin dificultad por qué hombres como Octavio Barreda, Agustín Yáñez, Roger Caillois, Francisco Luis Bernárdez, Octavio Paz, José Gaos, Raimundo Lida, José Luis Martínez, Seymour Menton y Antonio Alatorre, saludaran al autor de Varia invención como un venturoso ejecutante de juegos imaginarios”.

Un cuento notable de Varia Invención es “Hizo el bien mientras vivió”.  Arreola trabaja, desde el título,  la idea moral del bien y el mal. El cuento está articulado como el diario de un hombre que está por casarse y empieza a escribir sobre los aspectos más íntimos e importantes de su vida. El movimiento del relato va de la ingenuidad al descubrimiento de la verdad. La ingenuidad está dada en el hecho de que el hombre cree en instituciones que no tienen sustento: por ejemplo el matrimonio. La Junta Moral está conformada por amorales, El vocero Cristiano oculta la realidad y cambia estatus social por beneficios económicos. EL personaje llega a la siguiente conclusión:

Me doy cuenta que no hace falta ser culto ni instruido para comprender por qué no existe la justicia en el mundo y por qué todos renunciamos a ejercerla.

La trama está cargada de una forma de ironía socrática, por ejemplo cuando el personaje lee en el diario de su futura esposa Virginia, acerca del paseo que realizaron, que fue un “encanto”, mientras que él recuerda que fue espantoso, lee: “figura un arrollo murmurador que yo no recuerdo haber visto ni oído”. Él manifiesta sorpresa, pero el lector sabe que ella niega la realidad y se evade en fantasías.

  

En cuanto a la forma en que está articulado, encontramos construcciones filosóficas y poéticas: “…al idioma del llanto y del silencio no hay palabras humanas que puedan superarlo.” que acrecientan el placer de la lectura. El final de la trama ocurre cuando el personaje vislumbra la verdad. No obstante, para construir el final del cuento recurre al título y juega con él para mostrar no cómo termina la historia, sino las consecuencias de ella. Escribe:   

Engendrados sin amor, un viento de azar ha de arrastrarlos como hojarasca, mientras que allí, en el cementerio, al pie del bello monumento, una inscripción se oscurece bajo el musgo.

Construye una paradoja, muy poética, porque “los engendrados sin amor” son los hijos del “ejemplar” primer marido de Virginia. Mientras que una inscripción, recordemos que es: “hizo el bien mientras vivió”, se oscurece bajo el musgo.

Se ha señalado con acierto que los primeros cuentos de Arreola son más largos, el uso de la ironía es  sutil y la temática es más moral. No obstante, el estilo arreoliano está presente desde el inicio en el juego con formas y géneros: poesía, ensayo, fábula, parábola, aforismo, apología, bestiario, anuncio, noticia, diario personal… que da como resultado la ambigüedad o hibridación genérica. Está presente el uso de referentes y de ciertos recursos literarios elementales en la construcción de las formas breves.

La temática moral pasará a un segundo plano, va a empezar a subyacer y el lector tendrá que entender qué implica el cuento para que aflore. La cuestión religiosa será central en toda la obra de Arreola.

Está en él desde lo biográfico, en De memoria y olvido Arreola cuenta:

Arreolas y Zuñigas disputan en mi alma como perros su antigua querella doméstica de incrédulos y devotos.

Los mitos religiosos impregnan la fantasía del escritor quien, junto a estos textos leerá poetas malditos, escritores ateos, metafísicos y críticos como Charles Boudelaire, Giovani Papini, Franz Kafka.  Por eso el ideario de Arreola está cargado de ángeles mujeriegos con batas de boxeador, resuenan o aparecen ocultas las trompetas del juicio final, reescribe parábolas ridiculizándolas a partir del humor que nace de una visión trágica del mundo. Saúl Yurkievich afirma:

  

Arreola es por fin un heterodoxo, en el sentido original del término, un desconforme con la doctrina eclesiástica que toma frente al dogma las libertades que su fantasía le dicta. Se sirve del repertorio bíblico, de la leyenda áurea y de la teología en tanto materias literarias, como un fabulador que arbitra a su guisa sus ficciones.

En 1958 Juan José Arreola publicó Punta de plata, donde se reunieron 18 de sus relatos y 24 dibujos del artista mexicano Héctor Xavier, inspirados en animales del zoológico de Chapultepec. En 1972 se publicó con el nombre de Bestiario.   

Un bestiario es una colección de dos elementos: dibujos y relatos breves sobre animales reales o imaginarios. En el medioevo, la función de los bestiarios era claramente alegórica, las características y costumbres de los animales se interpretaban bajo el dogma cristiano.

En Juan José Arreola el bestiario adquiere rasgos más literarios que didácticos. El contenido abandona el ámbito religioso o lo cuestiona. Se multiplican las interpretaciones de los textos gracias a que aparecen otros recursos literarios claves en la composición de los mismos.

Se dice que es un bestiario realista, lo cual es correcto en tanto y en cuanto los animales que describe Arreola son reales. Se  alaba la poética y el ingenio con que Arreola construye los relatos. Hay que señalar que tan importante como la poética es el sistema de ideas que se pone en circulación articulado en una armoniosa relación entre forma y contenido.  El escritor maneja de manera perfecta aspectos como intensidad/tensión/efecto. Además de lo exacto en la construcción formal, detrás de la mirada exótica que realiza Arreola sobre los animales subyace la idea de que el hombre actúa de manera insensible con las bestias debido a su megalomanía, se perdió la cualidad de hermandad que nos unía hace miles de años. La relación hombre-bestia aparece en tensión. Los rasgos animales aparecen en el hombre y en los animales aparecen rasgos humanos.

Hay que apreciar las imágenes poéticas con las que describe a El bisonte: ellos son “tiempo acumulado. Polvo milenario. Pequeñas montañas. Nubarrones”. A partir de las ironías ridiculiza al ser humano: Luego nos cuenta que: “…los recios toros vencidos nos entregaron el orden de los bovinos con todas sus reservas de carne y leche”.

Respecto a las Aves de Rapiña en el zoológico escribe: “La altura soberbia y la suntuosa lejanía han tomado bruscamente las dimensiones de un modesto gallinero… se acabaron para siempre la libertad entre la nube y el peñasco, los amplios círculos del vuelo y la caza de altanería

Los monos: “decidieron acerca de su destino oponiéndose a la tentación de ser hombres. No cayeron en la empresa racional y siguen todavía en el paraíso”.

Bestiario humaniza al animal y bestializa al hombre, al mismo tiempo los hermana y señala la relación que nos une en lo animal pero también en lo humano, nos advierte sobre la soberbia del ser humano y sobre lo absurdo de una serie de conductas enajenantes que lejos de criticar, seguimos celebrando. Todo con ingenio y humor.

Arreola.  escribió: “En los animales aparecemos caricaturizados y es la caricatura artística lo que más nos ayuda a conocernos. El animal sirve para criticar, para ver al sesgo ciertas cosas desagradables.

Uno de los mejores cuentos de Arreola y de la literatura fantástica escrito en español en el siglo XX fue publicado por primera vez en 1952 y forma parte del volumen titulado Confabulario. Su mayor mérito tal vez sea la multiplicidad de interpretaciones.

Claramente se trata de un sátira del sistema ferroviario y, en segundo término, de la industrialización que se desarrollaba en México a mediados del siglo pasado.

Se cuestiona la idea de progreso y bienestar que implica cambiar el estilo de vida predecible, por un sistema de reglas fijas. Subyace una crítica al mercantilismo en el sentido de que el hombre se adapta a la máquina y no al revés.

Es constante el uso del absurdo, que juega con la idea del destino del ser humano, que lleva a la máxima ficción  la tensión entre domesticación y libertad. Critica la desigualdad social.

Por otro lado es el cuento más kafkiano de Arreola, hay rasgos de su estilo, relación temática con respecto al poder, a la burocracia. Trabaja la espera desesperante, la incertidumbre como la de K. en El castillo y, por supuesto, lo caótico.

Voy a leer el principio del cuento para que podamos apreciar lo que acabo de decir:

(lectura del inicio de El guardagujas)

Otro elemento por el que merece ser homenajeado Arreola es por el uso de diferentes registros. En Confabulario aparen una serie de Anuncios en los quearticula con gran ironía una crítica social dirigida, generalmente, al consumismo.

Micrófono: Ahora, respetable público solicitamos un momento su atención para el comercial de nuestros patrocinadores. Consuman desde sus asientos y paguen por guatsap.

(Se sienta la conferencista. Entra el anunciante, vestido de circense)

Anunciante:  Señora ama de casa: convierta usted en fuerza motriz la vitalidad de sus niños. Ya tenemos a la venta el maravilloso Baby H.P., un aparato que está llamado a revolucionar la economía hogareña.

El Baby H.P. es una estructura que se adapta con perfección al delicado cuerpo infantil. Las ramificaciones de este esqueleto suplementario recogen cada uno de los movimientos del niño, haciéndolos converger en una botellita de Leyden que puede colocarse en la espalda o en el pecho, según necesidad. Una aguja indicadora señala el momento en que la botella está llena. Entonces usted, señora, debe desprenderla y enchufarla en un depósito especial, para que se descargue automáticamente. Este depósito representa una preciosa alcancía de electricidad disponible en todo momento para fines de alumbrado y calefacción, así como para impulsar alguno de los innumerables artefactos que invaden, ahora, los hogares.

De hoy en adelante usted verá con otros ojos el agobiante ajetreo de sus hijos. Y ni siquiera perderá la paciencia ante una rabieta convulsiva, pensando en que es una fuente generosa de energía. El pataleo de un niño de pecho durante las veinticuatro horas del día se transforma, gracias al Baby H.P., en unos inútiles segundos de tromba licuadora, o en quince minutos de música radiofónica.

Las familias numerosas pueden satisfacer todas sus demandas de electricidad instalando un Baby H.P. en cada uno de sus vástagos, y hasta realizar un pequeño y lucrativo negocio, trasmitiendo a los vecinos un poco de la energía sobrante. En los grandes edificios de departamentos pueden suplirse satisfactoriamente las fallas del servicio público, enlazando todos los depósitos familiares.

Los niños deben tener puesto día y noche su lucrativo H.P. Es importante que lo lleven siempre a la escuela, para que no se pierdan las horas preciosas del recreo, de las que ellos vuelven con el acumulador rebosante de energía.

Los rumores acerca de que algunos niños mueren electrocutados por la corriente que ellos mismos generan son completamente irresponsables. Lo mismo debe decirse sobre el temor supersticioso de que las criaturas provistas de un Baby H.P. atraen rayos y centellas.

El Baby H.P. está disponible en las buenas tiendas en distintos tamaños, modelos y precios. Es un aparato moderno, durable y digno de confianza, y todas sus coyunturas son extensibles. Lleva la garantía de fabricación de la casa J. P. Mansfield & Sons, de Atlanta, Ill.

(Eva se siente seducida, y toma al anunciante del brazo.)

Adán: ¡Qué desagradable!

Eva: deja que el mundo ruede, por algo lo hicieron redondo.

(Adán saca la resortera y tira al público hasta que se hace silencio)

Entra conferencista.

Conferencista:

En 1963 se publicó La Feria, la única novela de Juan José Arreola. Una propuesta estética en apariencia muy diferente ya que el escritor cosmopolita que, según René Avilés Fabila: “se ha empeñado en vivir dentro de moldes clásicos, los que evidentemente ha renovado al construir cuentos en los que un lector atento puede descubrir ecos de Swift, Ronsard y La Fontaine, bien sazonados con tratamientos innovadores” … este escritor de “lo fantástico” que colocó a la literatrua mexicana en otro estrado, deja de lado la universalidad y se sitúa en un rincón de Jalisco: Zapotlán el grande, que de tan grande se lo hicieron Ciudad Guzmán, para inscribir su literatura en una estética realista.

Pero en apariencia La Feria es una propuesta muy diferente, porque, bien leída, sigue siendo tan universal como la injusticia y tan arreoliana como Confabulario.

Aunque al principio fue leída como una novela costumbrista, se trata, más allá de lo anecdotario, que es la preparación del pueblo para los festejos del santo patrono San José, de una compleja novela experimental.

En la novela no hay un héroe ni una trama tradicional. Son 288 fragmentos que no están novelados, es el lector el que tiene que novelar.

El autor crea múltiples narradores que hacen resonar al pueblo de Zapotlán y explotan múltiples puntos de vista. Los fragmentos están escritos en primera persona o son diálogos.

Asistimos a un experimento con el tiempo: muchas épocas confluyen en la historia, desde la creación misma de Zapotlán, el único espacio,  hasta el presente del relato que es el del zapatero agricultor. Aparecen diversas historias: del Rey, del virrey, del español erasmista, de la revolución, de la guerra cristera, de la reforma agraria…

En La Feria Se instaura una visión crítica del pasado. Hay una renovación del lenguaje literario conformado por diversos y amplios registros cuyo reconocimiento permite hilvanar los fragmentos.

La experimentación tiene una intención: crear un lector activo, o sea: se busca despertar al lector para que cree significados. Recordemos Rayuela de Cortázar. Fue absolutamente novedoso que se pudiera leer de diferentes formas, básicamente, siguiendo distintos órdenes de capítulos. La intención de Cortázar fue que el lector tome parte de la novela, que tenga un papel activo en la lectura. Arreola lo supera: el lector es el que novela, novela a partir de los 288 siguiendo las huellas que el escritor deja.

Además del placer intelectual que sentimos al establecer relaciones, como lectores activos ahondamos en los significados que se construyen en la novela.   

El entusiasmo y lo cómico constituyen la superficie de la novela. Pero, qué hay debajo… Vamos a tomar una metáfora de Hugo Gutierréz Vega, como hilo conductor, bajo la cual podemos vislumbrar las ideas que afloran, él dijo que es una de las novelas más innovadoras del siglo XX, que habla del amor de Arreola a su tierra y a su gente, señala también la crítica a las costumbres y dice que el recorrido de Arreola está lleno de “pequeñas glorias y de largas sombras”. Podemos interpretar esas largas sombras como una serie de fracasos bajo los cuales se articula la idea de justicia.

(Interrumpe el personaje de la novela La Feria. Juan Tepano)

Juan Tepano: (al público) “Señor Oidor, Señor Gobernador del Estado, Señor Obispo, Señor Capitán General, Señor Virrey de la Nueva España, Señor Presidente de la República… Soy Juan Tepano, el más viejo de los tlayacanques, para servir a usted: nos lo quitaron todo… nos lo quitaron todo…”

Replicador 1: (está entre el público, se levanta y dice) Realmente, los designios de la Divina Providencia son a veces muy difíciles de entender. Como usted sabe, todos los indígenas de Zapotlán son muy creyentes, ya ve, todo lo que pueden y hasta lo que no, se lo gastan en hacer sus devociones. Pues precisamente por creyentes se quedaron sin tierras. El Rey de España mandó dividir todo esto en cinco comunidades indígenas, cada una con su tlayacanque, y los frailes las convirtieron en Cofradías, cada una con su santo y su capillita. Y a la hora que se vino la Reforma, en vez de que las capillas fueran de las tierras, resultó que las tierras eran de las capillas, y por lo tanto, del clero. Fueron puestas en venta, y ya sabe usted quiénes las compraron. Vaya, si no, a buscar los nombres en los archivos. Desde entonces data el verdadero pleito. Y como los indios tenían después de todo razón, al estar dale y dale, se ordenó el famoso reparto de 1902, que fue el fraude más grande y vergonzoso que registra la historia de este pueblo. Y aquí tiene usted ahora a todos estos pobres indígenas, que siguen muy devotos, acusados de revolucionarios y con las manos vacías, levantadas en alto, pidiendo justicia…

Replicador 2:—¿Justicia? Yo les voy a dar su justicia a todos estos indios argüenderos, despachando al otro barrio a dos o tres de los más alebrestados. Además, no es cierto que nadie les haya quitado nada. Ellos lo han perdido todo por güevones, borrachos, gastadores y fiesteros. Aunque les volvieran a dar todo lo que piden, le aseguro que en dos o tres años ya se les habría acabado en azúcar, pólvora y alcohol. Con el pretexto de festejar a la Santa Cruz o a San Cuilmas el Petatero, y por la presunción de ser Capitán de Vivas o Capitán de Enrosos, cualquiera de ellos, dígame si no, es capaz de quedarse hasta sin calzones…

Replicador 3:—Un momentito por favor, permítame usted un momentito. Estoy de acuerdo en que estas gentes todo se lo beben, de acuerdo. Venden la casita y el burro y hasta la madre si usted quiere, pero lo que no podían vender eran las tierras comunales y mucho menos las capillas… Ésas, me va a perdonar que se lo diga aquí entre nos, ésas se las quitamos nosotros a la brava, o con trampa, como usted quiera, que para el caso es igual. Y ni siquiera les dimos a cambio el azúcar, el alcohol y la pólvora para sus argüendes…

Micrófono: Orden, estimado público y no se asombre. Todo puede suceder, porque el teatro, respetable público, es el espejo de la vida, como dijo don José Zorrilla.

Conferencista (parte II.b La novela)

Las sombras de la injusticia recorren la novela de principio a fin. La injusticia de los hacendados, del gobierno y la iglesia sobre los indígenas, que andan reclamando. Injusticia y trampa en el reparto de las tierras, oportunismo en la reforma agraria. Para decirlo con palabras de Yurkievich: “La visión del mundo de Arreola comporta un lúcido pesimismo; considera que la discordia, el desconcierto y el desamparo constituyen la condición misma de lo humano”. La novela narra una serie de fracasos: fracasa la causa de los indios, fracasa el zapatero, fracasa la Chole que queda embarazada y la encierran… Arreola hace un juego entre el profeta Isaías y un personaje de la novela: don Isaías. Las palabras del profeta que aparecen en el epígrafe son:

Él hizo mi lengua como cortante espada; él me guarda a la sombra de su mano; hizo de mí aguda saeta y me guardó en su aljaba.

Yo te formé y te puse por alianza de mi pueblo, para restablecer la tierra y repartir las heredades devastadas.

El epígrafe condena a los ricos precisamente por haber robado el campo a los pobres. La función de este intertexto dentro de la novela es la censurar a quienes abusan de los tlayacanques, fundamentalmente con respecto a la usurpación de la tierra.

En el universo de la novela, es el personaje Don Isaías quien censura:

—Bueno, en resumidas cuentas, esto no es ninguna novedad. La Función siempre la ha hecho el pueblo, aunque haya Mayordomo. ¿De dónde han sacado los ricos su dinero? “… Habéis devorado la cosecha, y del despojo de los pobres están llenas vuestras casas”. Y no soy yo quien lo dice…

—Ah qué usted, don Isaías…

Pero también está representada la postura de los indignados fuera de la censura religiosa:

—Yo estoy indignado. Esa fiesta tan lujosa es un verdadero insulto a la población. No se hizo más que para los ricos, que a la hora de la hora y como siempre, se colgaron los galones. Iban vestidos como príncipes, de frac y con sombrero montado. Yo los estuve viendo entrar. El más ridículo de todos fue don Abigail, con su traje de Gran Caballero de Colón. Parecía que todo le quedaba apretado. Lástima que no fuera sábado de Gloria, porque daban ganas de tronarlo así, vestido de mamarracho.

Ni las observaciones del personaje Don Isaías ni la de los indignados van a instaurar justicia, no hay justicia posible, casi al final de la novela podemos leer:

—Y las tierras ¿se las van a devolver a los indios? —El año de la hebra y el mes del cordón… —Primero me cuelgan del palo más alto. —Para eso hay arriba y abajo. —Dios Nuestro Señor dispuso que nosotros fuéramos arriba y que los indios cargaran con las andas… —Al fin y al cabo que ellos también se divierten mucho por debajo… —Ahora les hemos parado todos los pleitos y juicios… —¿Y el Día del Juicio Final? —Ya tenemos todos nuestros papeles arreglados, con la debida anticipación.

Además de los elementos discursivos, contamos para apoyar esta lectura con la intención de autor La feria está plagadas de frases como: “Nos dieron la razón, pero no la tierra” o “Ningún hombre tiene derecho a poseer más de lo necesario para vivir mientras otros pasen necesidades.” Sobre ellas Arreola dijo:

(…) quise no desentenderme en Confabulario y en La Feria de la realidad social que me rodea. Repetir las palabras de los tlayacanques (los desposeídos de la tierra) tiene para mí el valor del alegato en favor de su causa

Pero no se acaba La Feria en esta interpretación que es una entre tantas. Debido a los rasgos experimentales, La Feria fue leída desde diferentes perspectivas: la problemática social, económica, religiosa, las cuestiones políticas y morales, los hechos históricos como la Guerra Cristera, la Revolución, la Reforma Agraria…

Por ejemplo, Marcela Moreno Espinoza lee el fracaso de la revolución mexicana en los siete fragmentos que hacen referencia a la misma, cito:

Denuncia el despojo de las tierras de los indígenas del sur de Jalisco y al infructuoso reparto agrario instaurado por la Revolución Mexicana. En esta novela se manifiesta ampliamente el fracaso de los ideales revolucionarios por medio de distintas voces, hechos y el discurso mismo que la compone.

En estas largas sombras de la novela irrumpen pequeñas glorias. Hay un fragmento en el que Juan Tepano está contento porque cree que les van a devolver las tierras y se manifiesta así:

Juan Tepano, primera Vara, anda contento y dice versos y dichos viejos. Pedazos de pastorela. Luego da unos pasos de danza de sonajero. Y viendo que Layo apunta a un cuervo con su escopeta, le llama la atención. Los cuervos van volando por los sembrados al ras de los surcos. Graznan. Se paran y picotean la tierra como buscando algo. —A los cuervos no les tires, Layo. Nomás espántalos. Son cristianos como nosotros y no les hacen daño a las milpas. Nomás andan buscando y buscando entre los surcos. Buscan los granos de maíz. Como que se acuerdan de dónde los enterraron, pero luego se les olvida.

Las pequeñas glorias surgen de la idiosincrasia del pueblo, de su cotidianidad, de sus deseos, anhelos, experiencias y miedos. De sus creencias. Un fragmento cuenta el mito de la llegada al pueblo de la imagen del santo junto con una de la virgen. Resulta que un arriero llegó con dos bultos, los dejó ahí, se acostó a descansar y ya no se levantó. Quedaron los bultos:

“Nadie se presentó. Pocos meses después, los frailes decidieron abrir los bultos. Aparecieron las benditas imágenes, y fueron llevadas en triunfo a la Parroquia. Dos años después, Zapotlán jura, aclama y vocea por General Patrón al Gloriosísimo Patriarcha Señor San Joseph, a efecto de aplacar la Divina Justicia por tan Venerable intercesión, y pedir la inmunidad contra los temblores y terremotos, tan grave y repetidamente experimentados por este pueblo…”

Podemos apreciar el orgullo del pueblo por su entorno:

—Cuando el tren acaba de subir la Cuesta de Sayula, un viento fresco y ligero llena los vagones. A mí me basta con sentirlo para preferir a Zapotlán entre todos los pueblos que conozco. Y no es porque yo sea de aquí. Miren, respiren, éste es el viento que les digo… Los fuereños también lo reconocen, y muchos que van de paso, se quedan a vivir. Hablan mal de nosotros, pero alaban el clima. Y así era antes también.

Hay también una marca de nostalgia:

—Alivia, ¡madre! Este hombre no sabe lo que dice. En todo caso aliviaba, porque el chicalote se está acabando en Zapotlán, como el tule de la laguna… Vayan a ver: ¿dónde está el tule? ¿Dónde está el chicalote? Y es que el año pasado, del hambre que teníamos, no dejamos nada para semilla…

Situaciones cómicas que ponen en primer plano las costumbres machistas:

—Me trata muy mal, padre, anda con otras mujeres y cada que le reclamo me dice “vete al carajo”. —No te preocupes, hija. El carajo es un árbol grandote adonde uno va a descansar después de muerto. —Pero yo no quiero morirme, padre. —Entonces aguántate. Todos los hombres somos así, hijos de la mala vida. Yo hice sufrir mucho a tu madre, casi puedo decirte que se murió de las mortificaciones que yo le daba. Siempre la mandé al carajo. Pero ella me dijo Dios te perdone y me echó la bendición antes de irse.

Lo pícaro en la novela: la iniciación y la pérdida de la inocencia en la imprenta

—Me acuso Padre de que aprendí una canción. —¿Cómo dice?

—Me da vergüenza… —¿En dónde te la enseñaron? —Los de la imprenta. —¿Cómo dice? —“Soy como la baraja…” Y luego una mala palabra. —¿Cuál? —Caraja… —¿Qué sigue? —“Como que te puse una mano en la frente, tú me decías: no seas imprudente…” —¿Y luego? —Otra vez “soy como la baraja…” —¿Y luego? —“Como que te puse una mano en la boca, tú me decías: por ái me provoca…” —¿Y luego? —Otra vez “soy como la baraja…” —Sí, pero ¿después? —“Como que te puse una mano en el pecho, tú me decías: por ái vas derecho”. —¡Válgame Dios!

Detrás de la anécdota siempre hay algo de connotación sexual que juega con la inocencia, con la intuición y con el morbo del cura. Además, la historia tiene elementos autobiográficos. El niño que se acusa se convierte en hombre y en escritor. Junto con la historia del enamorado, encontramos claros rasgos de la novela de aprendizaje. Mientras más nos adentramos a la lectura, más ejes aparecen.

(Adan comienza a tirar al público y una mujer empieza a llorar. Le pegó un piedrazo y como si fuera una paloma herida en su ala se queja y avanza al escenario. La conferencista se calla y entra a escena la directora con vestuario de directora de orquesta)

Mujer: !ay, ay, ay!

Directora (al público) Hay un médico en el público. ¡Alguien que nos pueda socorrer?

(del público avanza un médico.) Pido perdón a todas las señoras presentes, espero que todas hayan tenido algo que ver con el ginecólogo. Adán vivía feliz dentro de Eva en un entrañable paraíso. Pero hoy, señoras…

—Suba usted al escenario, doctor. Doctor opere usted cuanto antes que se me está muriendo una actriz. Por acá está la enferma doctor.

—Déjame primero ver tu corral. Ya me han dicho que lo tienes muy bonito, con tantos animales

y matas…

—Pásele, doctor.

—Estos puercos chinos que parecen borregos ¿cómo te hiciste de la cría?

—Con las Contreras, doctor, ellas tienen un puerco. Sabe, esta mujer recibió un descarga y está quéjese y quéjese.

—(a una mujer del público)De esta rosa de Alejandría me tienes que dar un codito, a ver si prende. Mi

mujer tenía una y se le secó. Todo lo que planta se le seca, y a mí me gusta que haya flores en mi casa.

—Con mucho gusto, doctor. La acomodamos y le di tres gotas para e dolor.

—(a un hombre del público)¿De dónde sacaste este guajolote? Hacía mucho tiempo que no veía yo un guajolote canelo así de grande y de gordo… ya los guajolotes se están acabando por aquí.

—Es que da mucho trabajo criarlos, doctor. De diez o doce que nacen, sólo me viven dos o tres. Es una lata enseñarlos a comer, porque las guajolotas ni siquiera eso les enseñan. Andan allí nomás con el pescuezo estirado, grito y grito sin ver la comida en el suelo, y los guajolotitos se mueren de hambre y de frío porque ni los cobijan. Y esto si no les ponen la pata encima y

los apachurran

—Me lo tienes que guardar para la Navidad, porque a este coruco yo me lo como.

—Como usted quiera, doctor. Esta mujer…

—No le hagas tanto caso, que se está chiqueando como todos los enfermos. Desde acá te puedo decir  que da gusto mirarla…

(se va el médico y se la lleva, la mujer se va agarrándose el pecho)

Marido: (a los que se van) Donde quiera que hay un duelo, estaré de parte del que cae, ya se trate de héroes o rufianes (al público) Ustedes maltratan con su amor mi existencia de nonato…

Mujer: Como les iba diciendo, a veces me bajan de los aviones. Ahora hagan muy bien su papel porque ahora todos vamos a subir al escenario.

Micrófono: No salgas paloma al campo, mira que soy cazador, y si te tiro y te mato para mí será el dolor.  Qué más se puede decir, señores y señoras, a novela plural, novela coral y recuerden: ¡Tercera llamada, señorita conferencista, o empezamos sin usted!

Conferencista. III, El árbol de palabras

Llegamos al tercer eje, donde vamos a realizar algunas observaciones sobre el resto de la producción de Arreola.  Es sabido que fue un memorioso conversador, habló tanto Arreola que con sus palabras, entrevistas, programas de televisión se han realizado interesantísimas compilaciones. En una ocasión en la que se encontraron Arreola y Borges, Juan José grabó la conversación, pero, al momento de escucharla, se dio cuenta de no había dejado hablar a Borges. Cuando a Borges le preguntaron como estuvo su encuentro contestó que muy bien, que Arreola lo había dejado intercalar unos silencios. Esta es la anécdota. En realidad, la respuesta de Borges fue:

El hablaba y yo me permití intercalar algunos silencios… cuando alguien esta hecho de palabras no piensa, sino que habla -o escribe- para poder pensar

Y esta apreciación es relevante para entender lo que se ha denominado “obra de índole ensayística” y que agrupa, en rigor, muchos tipos de escritura pero que podemos entender como ensayos si dilucidamos qué es un ensayo para Arreola.

Arreola escribió el prólogo para el libro Ensayos escogidos de Montaigne que aparece en la colección Nuestros Clásicos de la UNAM. Es revelador recordar que  Miguel de Montaigne es considerado el creador del género ensayo.  Arreola se pregunta: “Qué quiere decir ensayos” y responde. Después de explicarnos que “ensayar” era la prueba que el gentilhombre hacía ante el rey para demostrar que los alimentos eran inocuos, responde con palabras que Montaigne escribió, jugando con ese sentido: “todo este mamotreto que emborrono, no es más que el registro de los ensayos de mi vida”. Hay que remarcar el carácter de “mamotreto” como algo que no alcanzó aún la claridad y “emborrono” como algo que surge espontáneamente sin demasiado cuidado y finalmente, la relación con la propia vida. El ensayo en este sentido, tiene más de descubrimiento que de postulado.

Esta concepción del ensayo hace pensar en algo inmediato, abierto, espontáneo, incluso en construcción. Arreola, a manera de elogio, define la escritura de Montaigne “como la desordenada prosa oral de sus ensayos”.

Desde esta idea de ensayo, podemos aproximarnos a muchos textos de Arreola con la intención de ahondar en su obra, de comprender las propias objeciones de su pensamiento, no para definirlo y clausurarlo, sino para inscribirlo en una dialéctica. Lo cual, probablemente, le gustaría al artesano de la palabra.

Un tema que llegó a preocupar y a ocupar el pensamiento de Arreola está estrechamente vinculado con las representaciones literarias que esbozó acerca de la mujer. Debido a textos como: Una mujer amaestrada, Insectiada, Parábola del trueque, entre otros, fue caratulado como misógino. Una de las varias respuestas que da Arreola a la acusación la encontramos en el ensayo: La implementación del espíritu, un texto barroco que comienza con la siguiente afirmación:

Veo en la resurrección de la mujer, como ser humano integrador e integrado, la única esperanza de la humanidad.

Casi inmediatamente Arreola confiesa que hace ocho años “abrió los ojos” y se avergonzó de todo lo que había dicho y hecho acerca de la mujer. Desde esa posición, analiza su cosmogonía del universo poniendo atención especial al rol de la mujer, a las formas en las que se la ha corrompido (como madre de familia, prostituta, mujer estéril) no solo desde la literatura sino también y, fundamentalmente, desde la religión. Retoma los relatos bíblicos más influyentes en nuestra cultura, como la expulsión del paraíso, para comprender la satanización de la mujer a partir de la figura de Eva; el relato del pecado original, para señalar que ese pecado no es el carnal sino que el verdadero pecado es la soberbia del hombre.

Todos los relatos bíblicos son revisados por Arreola a la luz de una mirada crítica y, en ocasiones, históricas. Arreola sostiene la teoría de que “la implantación del espíritu como semilla en una masa material es realmente nuestro drama”. Argumenta que la única que puede implantar el espíritu en el ser humano es la mujer.

El ensayo entonces puede ser leído como una barroca reivindicación de la mujer que se circunscribe a la problemática de la humanidad expresada metafóricamente como pérdida del paraíso, abordada desde postulaciones teológicas, filosóficas y literarias. Expresado con palabras magistrales como: Se nos insufló un poco de espíritu y nos hemos vuelto locos.

Arreola se disculpa. Esto es muy importante en cuanto a la intención del autor. Hasta ahí La implementación del espíritu, no obstante, la literatura de Arreola ¿representa realmente una aversión a la mujer? El desafío es analizarlo. Y nada más importante a la hora de analizar que poner atención en la forma de leer.

Llegados los 60, desde el ámbito feminista se va a cambiar la forma de leer o interpelar una texto porque se va a interpretar desde la condición de la mujer, reaccionando a que la mujer no escribe, es escrita o representada por las diversas concepciones del hombre. La nueva forma de leer constituye un gran avance, pero, desde el feminismo no siempre se leyó con agudeza determinados textos. En el caso de Arreola, se realizó una lectura simplista de muchos de sus cuentos, por ejemplo, si leemos atentamente Una mujer amaestrada o Parábola del trueque, puede que pensemos que lo que subyace, lo que en verdad muestra el texto, no es misoginia. Hay más de amor y de denuncia al consumismo que de aversión a la mujer. La descontextualización es otro error que se comete al momento de juzgar. Por eso, no tenemos que renunciar a nuestra capacidad de leer de manera inteligente y tenemos que abordar a Arreola sin prejuicios.

Otro Ensayo al que me quiero referir es a Lara Imaginario. El titulo nos permite relacionar el ensayo con un escritor muy influyente en Arreola, Marcel Schwob, quien lleva a la perfección el uso de la técnica de mezclar realidad e imaginación en la construcción de vidas (biografías) en su libro Vidas Imaginarias.

Sobre el texto Lara imaginario, José Luis Martínez escribió:

páginas memorables son las de “Lara imaginario”, de 1980, escritas para un excelente libro sobre el compositor, coordinado por Eugenio Méndez Docurro (Agustín. Reencuentro con lo sentimental, Editor Domés, México, 1980). Es un estudio espontáneo, simplemente acumulativo y movido siempre por el entusiasmo, pero que entiende admirablemente su tema, lo comprende y lo venera: “El mérito de Agustín Lara, escribe, es único entre nosotros. Porque alternó sabiamente los refinamientos del espíritu con las más elementales chabacanadas.” Uno de los aciertos del estudio de Arreola es descubrir, en el aluvión de canciones de Lara, sus auténticos logros poéticos.

Arreola reivindica a Lara, lo pone a la altura de Charles Boudelaire, y explica que la grandeza de este músico, podríamos agregar también maldito, radica justamente en esa maravillosa conjunción de lo alto y lo bajo, de lo aristócrata y lo popular. Da un ejemplo excelente en el que en un alto verso da un giro para decir “boquita” que suena tan vulgar… pero nos dice que de esta manera “nos habla el idioma común de todas nuestras penas y alegrías” .

Es imposible no notar ciertas analogías entre ambos, incluso un juego de espejos. Lara es, según Arreola, un hombre de contrastes, que es todos los hombres o, lo que es lo mismo, todos los hombres son Agustín Lara. En la literatrua de Arreola, también se la da la conjunción entre refinado y chabacano, tal como vimos en La Feria

Antes de terminar esta conferencia quisiera decir una palabras acerca del teatro de Arreola.  Y sí, Juan José Arreola también escribió teatro. Y con apenas dos obras innovó el teatro en el país. El teatro atraviesa de forma transversal toda la obra de Arreola esto significa que lo teatral está en sus cuentos, en todos sus escritos.

Es sabido que Arreola estudió actuación en París, con Louis Jouvet, en la Comedie Francaise, donde participó en obras montadas por esta compañía, a lo largo de un año.

Su formación de comediante influyó y determinó en gran medida su habilidad para la escritura.

No solo aprendió en la escena, realizó traducciones que lo conectaron con elementos técnicos y teóricos, por ejemplo, tradujo El arte teatral (1951) de Gastón Baty y de Chavance libro en el que se intenta sistematizar e integrar la totalidad de los elementos teatrales.

Dirigió la compañía teatral Poesía en voz alta, patrocinada, en principio, por la Dirección de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Además, el teatro es importante en la forma en la que Arreola concibe el mundo, como lo ha expresado en diferentes ocasiones. Baste como ejemplo considerar Tercera llamada, ¡tercera!, o empezamos sin usted, dónde podemos leer: “Todo puede suceder, porque el teatro, respetable público, es el espejo de la vida, como dijo don José Zorrilla”.  En esta Farsa de circo en un acto, se puede interpretar que todo, incluso el paraíso, es una gran farsa.

Arreola fue actor y director de teatro. Gran lector. Traductor.  Era, innegablemente, histriónico, se dice en torno a su figura que fue un actor dentro y fuera del escenario. La influencia del teatro se refleja en su forma de escribir. 

Arreola nos legó dos piezas fundamentales: La hora de todos y Tercera llamada, ¡tercera!, o empezamos sin usted.  Al destacar algunos aspectos de las obras, podemos vislumbrar la complejidad en su construcción que da como resultado la complejidad de los sentidos que construye. Si valoramos un texto por las ideas que se objetivan en él, las obras de Arreola tienen que considerarse altas ya que nos llevan a reflexionar sobre la justicia, la idiosincrasia del ser humano, la razón de ser  y la forma en la que concebimos el mundo, entre otras. 

El teatro conoció, gracias a él, elementos que nosotros hoy llamamos experimentales (meta-teatro, absurdo, expresionismo, surrealismo) y que Arreola sostuvo que ya estaban: “en el origen mismo del teatro occidental: el auto y el misterio hagiográfico sacramental, la farsa profana que prospera en la comedia del arte de Italia y en el paso español”. Agrega el maestro algunas tentativas modernas, entre las que coloca la obra de Lorca. Vale la pena ahondar, es en esta relación entre lo clásico y lo innovador, lamentablemente  excede el objeto de este artículo. 

En La hora de todos. Juguete cómico en un acto nos volvemos a encontrar con la originalidad de Arreola en la manera de servirse de cantidad de fuentes, contenidos y formas para crear una obra que desafía diferentes interpretaciones que van desde la encendida denuncia de la injusticia, hasta el planteamiento existencial, del ser humano y el sentido, incluso patetismo, de la vida. Recibió el Premio Festival Dramático del INBA en 1955.

Tercera llamada, ¡tercera!, o empezamos sin usted fue desconocida hasta 1971, año en que fue publicada y se rompió con la idea de que Arreola solo había escrito una obra de teatro. Se especula que fue escrita a finales de los 40 y principio de los 50.  Abre con una de estas frases que pueden ser leídas al derecho y al revés: “Adán sé ave, Eva es nada” y cierra con. “…éres o no éres …seré o no seré… ¡He aquí el palindroma!”

Finalmente, quiero cerrar con un párrafo del escritor llamado árbol de palabras por Julio Cortázar:

“Nací en el año en que Benedetto Croce demostró el fenómeno cósmico de la simpatía; nací durante el mes en que Franz Kafka fue declarado mortalmente enfermo de tuberculosis; nací el día en el que Marcel Proust sufrió la primera crisis de vértigo y se desplomó por las escaleras de su casa; nací justamente en la noche que Rainer Maria Rilke le escribió la primera carta a la que iba a ser su amiga para siempre.”

fin de la conferencia

Micrófono: Respetable público, solicitamos que no cunda el pánico y se preparen para la salida.

Anunciante 2: ¡Cuidado! Cada hombre es una bomba a punto de estallar. Tal vez la amada hace explosión en brazos de su amante. Tal vez. . . Ya nadie puede ser vejado ni aprehendido. Todos se niegan a combatir. En los más apartados rincones de la tierra, resuena el estrépito de los últimos descontentos.

El tuétano de nuestros huesos está debidamente saturado. Cada fémur y cada falange es una cápsula explosiva que se opera a voluntad. Basta con apoyar frecuentemente la lengua contra la bóveda palatina y hacer una breve reflexión colérica. . . 5, 4. 3, 2, 1. . . el índice de adrenalina aumenta, se modifica el quimismo de la sangre y ¡cataplum! Todo desaparece en derredor. Cae después una ligera llovizna de ceniza. Pequeños grumos viscosos flotan en el aire. Fragmentos de telaraña con leve olor nauseabundo como el bromo: es todo lo que queda del hombre que fue.

No hay más remedio que amarnos apasionadamente los unos a los otros.

(la conferencista se sienta igual que estaba Arreola. Se congela, representando que Arreola sigue vivo en sus lectores, lee:)

Marido: Eva, tú mereces otro hombre.

Mujer: (en tono irónico) ¡Qué bella metáfora! Acepto el compromiso de la humanidad, voy a sacrificarme…

Marido: ¡Las labores quedan a merced de dios, pero uno debe estar listo! ¿Y mi resortera?

(Se pierden en el público…)

Micrófono: Señoras y señores, con su permiso, vamos a cerrar otra vez el paraíso.

Telón

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Celebración de las letras, Evento, Noticia

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